Este queso curado manchego se elabora, conservando la tradición familiar de hace más de un siglo, de forma artesana y exclusivamente con leche cruda de oveja manchega. Presentado en dos únicos formatos de 2,200 y 2,700 kilogramos aproximados respectivamente, este manjar muestra su corteza natural, limpia de mohos, que resalta su aspecto natural.
El interior es de un color blanco-amarillento con pequeños ojos distribuidos por toda la superficie que otorga al paladar que lo deguste un sabor fuerte y pleno con un retrogusto intenso e inolvidable.